El uso de la inteligencia artificial por parte de los estudiantes se ha incrementado con el tiempo, abarcando incluso a grupos que antes desistían de su uso en el ámbito académico. Esto se debe a la falta de estructura en los trabajos dentro de la universidad y a la falta de tiempo en sus rutinas extensas.

Esta situación avanza más allá de una falta de organización por parte del estudiantado, ya que la metodología en la asignación de actividades se ha vuelto un factor determinante: al empalmarse entregas de distintas materias, los alumnos no cuentan con el tiempo suficiente para completarlas a tiempo. Otro factor importante en esta limitación temporal son los traslados que realizan los estudiantes, tanto dentro de la universidad como desde sus hogares hacia la institución. 

Un artículo de la Gaceta UNAM indica que entre el 91.5% del estudiantado y el 75% del profesorado recurren a herramientas de inteligencia artificial por la falta de tiempo, lo que genera un debate centrado no en si debe utilizarse, sino en cómo implementar estas herramientas. Esto podría justificar el uso que le dan los estudiantes más allá de la premura temporal, convirtiéndolas en los recursos que la propia institución requiere. 

Los estudiantes que pasan demasiado tiempo en la Universidad por tantas actividades, hacen que descuiden su auto-cuidado.  La falta de tiempo libre puede contribuir a generar ansiedad, depresión estrés y otros problemas emocionales, ante eso, por la falta de recursos y cómo pasan el mayor tiempo de su día en la Universidad, recurren a la inteligencia artificial como apoyo psicológico para pedirle consejos de cómo tratar sus problemas. 

Según una encuesta nacional sobre usos y percepciones de la inteligencia artificial generativa de la educación de salud pública más del 55% de los estudiantes en México utilizan la IA como terapia o psicólogo, por diferentes factores, tales como problemas de recursos o el miedo a platicar sus problemas con personas reales y/o profesionales.

A lo largo de este reportaje, hemos podido conocer distintas realidades que forman parte de la vida universitaria y comprender que ser estudiante implica mucho más que asistir a clases. Cada experiencia nos permite reconocer los esfuerzos, retos y responsabilidades que existen detrás de la formación académica, así como valorar las circunstancias que enfrenta cada estudiante.

En conclusión, conocer las diferentes realidades de los estudiantes universitarios nos permite reflexionar sobre la importancia de reconocer y comprender sus experiencias. A partir de la experiencia de la estudiante Susana Maldonado, podemos identificar aspectos que influyen en su vida académica y personal, destacando que cada estudiante vive la universidad de manera distinta, pero comparte el objetivo de construir un futuro a través de su educación.

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