Una de las principales razones por la que los alumnos terminan pasando tanto tiempo en la UAA es que los insumos que esta ofrece se quedan chicos ante la enorme población estudiantil.  

Por ello, muchos se ven en la necesidad de quedarse más tiempo para poder usar el equipo y espacios requeridos cuando estén desocupados.  

Como ejemplo, el estudio de foto del departamento de comunicación. Los estudiantes de LCI, quienes cursan distintas materias de fotografía, dependen de él para cumplir con las actividades de la materia.  

Sin embargo, sus grupos son numerosos; tan sólo en tercer semestre hay 42 alumnos, y según una breve declaración de la Dra. Patricia Padilla Ornelas, Jefa del Departamento de Comunicación, aproximadamente más de 300 alumnos en todo el departamento (con datos próximos a confirmarse por la Dra. Ornelas).

Comparando la cifra anterior con las aulas y materiales de producción y edición audiovisual; se cuenta con un estudio de foto, cuatro cabinas radiofónicas, un estudio de televisión, con posibilidad de préstamo de dos cámaras de video, de las cuales una ya no funciona bien,  y un aula con equipo y programas de edición, esta aula cuenta con 28 computadoras Mac, y el catálogo completo de Adobe;  para el uso de los estudiantes tanto el tiempo como los materiales no son suficientes para que todos los alumnos usen las instalaciones y el equipo solamente en horas de clase. 

Pese al horario de clase, cada grupo depende de que el estudio esté disponible, pues además de ser solicitado por los otros tres grupos de LCI, otras carreras que también cuentan con fotografía en el currículo pueden pedirlo para su uso también.  Además, cualquier alumno puede solicitar el espacio y no se da prioridad a quienes lo solicitan para clases, si no lo hacen antes de estas personas. Por lo que los grupos no tienen la posibilidad de aprovecharlo toda la duración de la clase.

Estas situaciones no parecen ser un gran problema, pero cuando las materias y exámenes se juntan para las entregas el estrés, falta de sueño y los problemas personales que el individuo pueda llegar a cargar provoca una explosión de emociones y ansiedad en el alumnado haciendo que las entregas decaigan en su calidad e incluso que recurran a la IA para realizarlas.

Esto nos lleva a la pregunta, ¿Se está llevando a los jóvenes a un límite para que entreguen cualquier cosa o realmente se prioriza la educación en los estudiantes?

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